Priorizar Alimentadores: Dónde Instrumentar Primero
Cómo seleccionar qué alimentadores y transformadores de distribución instrumentar primero, según su aporte real al balance total de pérdidas de una red LATAM.
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En la pieza anterior de esta serie vimos qué mide exactamente la telemedición de transformación y qué problema de calidad de energía resuelve al calcular pérdidas en la cabecera de una subestación. Esta pieza responde la pregunta que sigue de forma natural: si una distribuidora tiene decenas o cientos de alimentadores y transformadores, ¿por cuáles empieza?
Instrumentar todos a la vez no es una opción realista para la mayoría de las distribuidoras de la región, por presupuesto y por capacidad operativa de despliegue. La pregunta no es si instrumentar, sino en qué orden.
Qué significa “priorizar” en este contexto
Priorizar puntos de cabecera no es una decisión geográfica ni una lista arbitraria de subestaciones. Es una decisión basada en el aporte de cada alimentador o transformador al balance total de pérdidas del sistema: cuánta energía se pierde o se deja de contabilizar correctamente en ese punto específico, frente al resto de la red.
Dos alimentadores con la misma longitud de red pueden tener aportes muy distintos al balance de pérdidas si difieren en nivel de carga, antigüedad de la infraestructura o densidad de clientes industriales. Instrumentar primero el alimentador con mayor aporte potencial a la pérdida total tiene más impacto que instrumentar el más accesible o el más nuevo.
El criterio técnico-financiero, no solo el técnico

Un trabajo académico sobre priorización de obras de alimentadores en un sistema de distribución metropolitano plantea el criterio de forma explícita: la decisión de qué alimentadores intervenir primero se resuelve minimizando el costo total del sistema, combinando el costo de inversión de cada alternativa con el costo operativo asociado al desempeño de la red bajo esa alternativa (Facultad de Ingeniería UNA, 2024). Aplicada a la selección de puntos de telemedición, esa misma lógica de costo total se traduce en comparar el costo de instrumentar cada punto contra el valor de la pérdida que permanece sin medir. No es solo “dónde se pierde más”, sino “dónde la relación entre lo que se gana en visibilidad y lo que cuesta instrumentar es mejor”.
Esa misma lógica aplica a la selección de puntos de telemedición de cabecera. Un alimentador con pérdida potencial alta pero con una intervención de bajo costo (por ejemplo, porque ya existe infraestructura de comunicación cercana) puede tener prioridad sobre otro con pérdida similar pero un costo de despliegue mucho mayor.
Qué datos exige un punto de cabecera ya seleccionado

Una vez que un alimentador queda priorizado, el nivel de detalle de la medición que se le exige no es trivial. En Chile, la normativa técnica de la Comisión Nacional de Energía establece que los registros de medida en cabecera del alimentador deben incluir perfiles cada 15 minutos con potencias, corrientes, factor de potencia y tensiones entre líneas, excluyendo los datos de traspasos de carga entre alimentadores (CNE, 2024).
Ese nivel de granularidad —perfiles de 15 minutos, no promedios mensuales— es la razón por la que la priorización importa tanto. Cada punto de cabecera instrumentado con ese detalle representa un compromiso de infraestructura de comunicación y almacenamiento de datos que se multiplica por cada alimentador adicional. Elegir mal el orden no solo retrasa la visibilidad sobre las pérdidas reales: también compromete el presupuesto disponible para los puntos que sí tenían mayor aporte al balance total.
Cómo se traduce esto en la práctica
Para una distribuidora que arranca este proceso, el ejercicio práctico tiene tres insumos mínimos por alimentador o transformador candidato:
- El nivel de carga y su comportamiento a lo largo del día, que determina el aporte potencial a la pérdida técnica.
- La antigüedad y condición de la infraestructura, que influye tanto en la pérdida esperada como en el costo de intervenir.
- El costo estimado de instrumentar ese punto específico, comparado contra el valor de la energía que hoy no se está viendo correctamente en el balance.
Ninguno de estos insumos requiere telemetría todavía. Son datos que una distribuidora normalmente ya tiene o puede estimar con la información operativa existente, antes de invertir en el primer punto de medición de cabecera.
Lo que viene después de priorizar
Definir los puntos de cabecera prioritarios es un prerrequisito, no el resultado final. Una vez seleccionados e instrumentados, queda una tarea distinta: configurar el balance entre la energía registrada por esos puntos y la energía que efectivamente ingresa al sistema. Esa es la pregunta que aborda la siguiente pieza de esta serie.
Fuentes
- Comisión Nacional de Energía de Chile (2024). Norma Técnica de Conexión y Operación de PMGD.
- Facultad de Ingeniería, Universidad Nacional de Asunción (2024). Análisis de Priorización de Obras de Alimentadores en 23 kV del Sistema de Distribución Metropolitano.
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