La energía que vuelve a la red también puede volver a perderse
La rehabilitación devolverá energía a circuitos sin balance. Por qué medir cada alimentador antes de reenergizar y qué indicador lo demuestra.
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La meta es capacidad; el riesgo está en la última milla
El acuerdo firmado el 2 de septiembre de 2026 con GE Vernova apunta a 1 GW de capacidad nueva en los primeros 24 meses y 5 GW en los cuatro años siguientes, y su alcance declarado incluye transmisión, distribución y subestaciones clave (U.S. Department of Energy, 2026). Según el mismo documento, el acuerdo busca modernizar y ampliar la red eléctrica venezolana y mejorar su confiabilidad de largo plazo (U.S. Department of Energy, 2026).
Lo que el anuncio no dice es cuánta de esa energía llegará a un medidor que la registre. Más horas de servicio significan más kWh circulando por los alimentadores de distribución. Si esos circuitos no tienen un balance entre la energía que entra por la cabecera y la que se factura aguas abajo, la energía recuperada puede terminar como pérdida no técnica sin que nadie pueda decir dónde ni cuánto.
Sin línea base, ninguna mejora se puede demostrar
No hay una cifra pública citable de pérdidas por circuito en la distribución venezolana. Ese vacío es el hallazgo: sin una medición anterior a la rehabilitación, cualquier resultado posterior será una estimación, y una pérdida que crece junto con la oferta puede confundirse con demanda atendida.
Hay además dos confusiones que conviene desmontar. Tener más energía disponible no reduce la pérdida: si el porcentaje se mantiene, la pérdida crece en términos absolutos. Y recuperar kWh no equivale a controlar la demanda máxima: un circuito que vuelve a servicio con todas sus cargas a la vez puede superar su capacidad aunque el consumo mensual sea el mismo.
Un regulador vecino ya listó dónde va la medida
Como referencia externa, y no como dato de Venezuela, el regulador colombiano reconoce dentro de los planes de reducción de pérdidas las inversiones en medidores en el arranque de las líneas, en los puntos de entrada de cada nivel de tensión y en macromedidores de transformadores de distribución (CREG, 2018). Es un mapa de instrumentación que sirve como punto de partida.
Lo que se monta antes de reenergizar
- Medición en la cabecera de cada alimentador incluido en el plan de rehabilitación, con registro de energía (kWh) y demanda máxima (kW) por intervalo.
- Macromedición en los transformadores de distribución de los circuitos con mayor sospecha de pérdida, priorizados por carga y por historial de fallas.
- Telemedición de esos puntos, para no depender de rutas de lectura que las interrupciones del servicio pueden afectar.
- Depuración del padrón de usuarios asociado a cada transformador, para que el balance compare contra suscriptores reales.
El costo depende del número de alimentadores y de la tecnología de comunicación. No hay una cifra pública de referencia para Venezuela, así que conviene cotizarlo en proporción al tamaño del plan de rehabilitación.
El porcentaje que dice si funcionó
La medición es un balance mensual por alimentador: kWh entregados en la cabecera menos kWh facturados a los usuarios de ese circuito, expresado como porcentaje de la energía entregada. La línea base se toma antes de ampliar las horas de servicio, con al menos un ciclo de facturación completo.
Aparte se registra la demanda máxima en kW de cada alimentador, que es la que decide si la red rehabilitada aguanta el regreso simultáneo de las cargas. El monitoreo se sostiene con lectura remota periódica y un reporte mensual por circuito. Si la energía entregada sube y el porcentaje de pérdida no baja, la rehabilitación está alimentando consumo que nadie registra.
Fuentes
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